Cómo Manejar la Ansiedad por Separación en un Niño de 2 Años
«Ansiedad por separación en un niño de dos años. No soporta que salga de la habitación sin gritar.«

La ansiedad por separación es el miedo infantil a estar lejos de sus padres o cuidadores. Comienza cuando tu hijo comprende que tú y él sois personas diferentes, pero aún no comprende que tú sigues existiendo incluso cuando no puede verte (esto se llama permanencia del objeto). Tu hijo se pone nervioso porque no entiende que tú vas a volver. Como resultado, puede llorar, gritar o aferrarse a ti cuando se separa. La ansiedad por separación es una parte normal del desarrollo infantil. Significa que has formado un vínculo estrecho con tu hijo.
La ansiedad por separación suele comenzar alrededor de los 6-7 meses y alcanza su punto máximo entre los 14 y los 18 meses. Tiende a disminuir cuando los niños llegan a la edad preescolar. Algunos niños pueden experimentar ansiedad por separación un poco más de tiempo que otros, ya que cada niño se desarrolla a un ritmo diferente. Si tu hijo sigue experimentando ansiedad por separación después de los 3 años o durante la edad preescolar, vale la pena hablarlo con su médico. Especialmente si interfiere con su capacidad para ir al colegio o para quedarse en el colegio. Habla también con su médico si crees que su ansiedad es demasiado extrema.
Aquí tienes algunos consejos para apoyar a tu hijo:
- Dile siempre a tu hijo que te vas y cuándo volverás (e.j., «Volveré antes de la hora del baño«). No te escabullas sin despedirte, ya que solo empeorará su ansiedad.
- Dile adiós rápido y actúa con confianza, incluso si te resulta difícil. Si tu hijo percibe tu ansiedad, se pondrá más ansioso.
- Practica estar lejos de él en casa. Dile: «Me voy a duchar, papá está contigo«. Empieza con separaciones cortas y aumenta gradualmente el tiempo a medida que tu hijo se sienta cómodo con la separación. Esta estrategia le ayudará a entender que sigues «existiendo» incluso cuando no pueda verte.
- No desestimes sus emociones. Intenta no decir cosas como: «Ay, eres un niño de mamá» o «Anda, no seas tonto, solo voy a la vuelta de la esquina«. Si tiene una mantita o un juguete reconfortante, dáselo antes de irte para que le ayude a consolarse.
- Ten en cuenta que su ansiedad puede empeorar cuando tiene hambre, está cansado o enfermo.
Espero que esta información te sea útil. Ponte en contacto conmigo si quieres hablarlo con más detalle.
Te deseo a tí y a tu hijo todo lo mejor.
Un abrazo
Ana